Sevilla - Cristo de la Corona

Imagen Hermandad

Según los Anales Eclesiásticos de Ortiz de Zúñiga (1677) la Hermandad del Cristo de la Corona, que gozaba de gran devoción popular, estaba establecida en la antigua capilla del Sagrario de la Catedral, de la cual se trasladó a su actual emplazamiento en 1716. En relación a ello, los cabildos de la Hermandad tratan en numerosas ocasiones el tema de la adjudicación de su actual capilla por parte del Cabildo Catedralicio. De hecho, en uno de los libros se resume un acuerdo en el que se encarga a los alcaldes y diputados la compra de la Capilla, y en los documentos posteriores se afirma que la Hermandad tenía capilla propia en el Sagrario “nuevo”.

En la documentación existente la Hermandad es denominada como Hermandad, Cofradía o Archicofradía del Santísimo Cristo de la Corona, y en los documentos más antiguos como del Stmo. Cristo de la Corona y Cruz a cuestas. En el libro de acuerdos más reciente aparece como Hermandad de Nuestro Padre Jesús de la Corona.

Durante los siglos XVII y XVIII la Cofradía mantuvo una estrecha relación con la Parroquia. Así, en 1660 la Hermandad del Cristo de la Corona, junto con la de las Ánimas Benditas del Purgatorio y la del Rosario, costearon las fiestas con motivo del estreno del retablo mayor del Sagrario. De igual forma, la Hermandad llevó a cabo un préstamo al Cabildo Catedralicio para “socorro de la fábrica de la Catedral”.Esta misma época se corresponde con una etapa de bonanza económica para la Hermandad, perteneciendo a ella ilustres personajes de la historia de Sevilla como Pedro Roldán, José Montes de Oca, Matías de Arteaga, numerosos canónigos de la Catedral, el Marqués de Paradas o los Condes de Cantillana. En dichos años se acumulan la mayoría de las adquisiciones, tanto en enseres como en casas y rentas (algunos corrales de vecinos de Triana, fincas en Rascaviejas, algunas casas cedidas por vía testamentaria, varias Capellanías, destacando una en la Iglesia de la O y otra en la Magdalena, etc.). Según los Anales de las Cofradías Sevillanas de Juan Carrero, tomando como referencia la revista Calvario de 1942, se puede leer: “La Hermandad de la Corona de Cristo y la del Santo Entierro solicitan, en este año de 1641, de su Majestad Felipe IV la concesión de alguna merced para acercentar sus fondos. El Rey les otorgó facultad para que perpetuamente pudiesen lucrarse taginando con doce carros, cada uno con una mula, aplicados a cada Cofradía seis carros. En reciprocidad a tal gracia, ambas Hermandades ofrecieron a Su Majestad mil quinientos ducados, a pagar la tercera parte de ellos el mismo día de recibidos los carretones, y los mil ducados restantes, en los seis meses siguientes a dicho día de la procesión, mas el ocho por ciento al año de todo el tiempo que se retardase cualquiera de los pagos, después de cumplidos los plazos”.

De igual forma, es de destacar la relación con la Hermandad de Jesús Nazareno, la cual ofreció a la de la Corona que sus miembros, por el mero hecho de serlo, fueran admitidos en dicha Hermandad de forma automática y sin el pago de su entrada correspondiente, según documentación para favorecer la concordia entre ambas Hermandades.