Sevilla - Dulce Nombre (La Bofetá)

Imagen Hermandad

En la cuaresma de 1584 ó 1585, se instituye según Alonso Morgado, en su “Historia de Sevilla, de los Niños  Perdidos”, una Hermandad, fundada por Fray Diego Calahorrano, maestro provincial de la orden de los predicadores; en una capilla del convento dominico del Monasterio de Santa María de Montesión, en la collación de San Juan de la Palma; bajo advocación y el patrocinio del “NIÑO PERDIDO Y LA GLORIOSA SANTA ANA”. Para otros, como se ha indicado antes, su Título era de “SOCORRO Y AMPARO”, siendo erigida bajo el amparo y patrocinio del Cardenal Arzobispo de Sevilla, D. Rodrigo de Castro, que regentaba la sede hispalense desde el año 1576, y que incluso le concedió para su mantenimiento posterior una dotación de 100 ducados de oro a perpetuidad. Dicha Hermandad caritativa, cuyo fin primordial en un principio fue el de atender, amparar y socorrer tanto a los niños como a las niñas huérfanas, desamparadas y abandonadas de la Ciudad de Sevilla, y que posteriormente y tras ser acogida bajo el patrocinio y tutela del Ayuntamiento, en 1587, se dedicó única y exclusivamente al auxilio y ayuda de niñas desvalidas; tuvo su primer asiento benéfico en la confluencia de las calles de Cañaveria (Joaquín Costa) y Niño Perdido, terrenos de la Isleta de la Feria (Alameda de Hércules).

  Posteriormente se trasladó a la calle Pajería (Zaragoza), donde era regente de ella su fundador Fray Diego Calahorrano (4), para posteriormente situarse en la calle del Naranjo (Méndez Núñez). Sería la primera de las tres instituciones que hoy unidas entre sí, forman la Hermandad.

  Por los años finales de la centuria del siglo XVI, surgió también la segunda institución, que dio origen a la Hermandad actual de “La Bofetá”, la de “GLORIA DEL DULCE NOMBRE DE MARÍA”, erigida en la collación de San Bartolomé el nuevo o del Compás.

  A finales del siglo XVI o principios del siglo XVII, siendo Asistente sevillano, Diego de Pimental, fue labrada la imagen del Santísimo Cristo del Mayor Dolor, que pasaría posteriormente a ser Titular de la Cofradía de Penitencia del “DULCE NOMBRE DE MARÍA Y MAYOR DOLOR DE CRISTO”, Siendo atribuida su talla indistintamente al hispalense Juan de Oviedo y de la Bandera, el Mozo, y al jienense Andrés de Ocampo.

En 1634, la Hermandad de Gloria del “DULCE NOMBRE DE MARÍA”, residía ya en Santa María de las Nieves (Santa María la Blanca), pero como hermandad gremial de penitencia y no de luz, formando en su cuadrante de hermanos muchos escribanos públicos sevillanos y ministros de la plaza de aquel entonces, y efectuando se estación penitencial en un principio, la tarde de Jueves Santo, y cambiándola en 1636, al Viernes Santo, primero, para posteriormente, desde 1666 retornar al Jueves Santo. Era su Título de “DULCE NOMBRE DE MARÍA Y MAYOR DOLOR DE CRISTO”. En la collación de Santa María la Blanca, esta Cofradía acompañada de una centuria de romanos. Posteriormente, esta Hermandad se trasladaría al Convento de la Merced (hoy Museo de Bellas Artes), donde se fusionaría con la tercera de las hermandades que originan la actual Hermandad de “la Bofetá”.

El 27 de Marzo de 1641, es recibido como hermano de esta Institución, el sarguero o pintor de lienzos, vecino de Sevilla, Francisco de Zurbarán.

Poco tiempo después de lo anterior, hacia la segunda mitad del siglo XVII, y antes desde luego de la peste de 1649 que asoló la capital, es cuando va a nacer la tercera y última corporación religiosa que dará paso posteriormente a la actual Hermandad de “La Bofetá”; la hermandad penitencial titulada de la “BOFETADA QUE DIERON A CRISTO EN CASA DE ANÁS”, aunque en realidad el nombre de esta cofradía no aparece registrado en documento alguno hasta el 28 de Agosto de 1694 con el Título de “COFRADÍA DEL SANTÍSIMO CRISTO DE LA BOFETADA”, con residencia canónica en la Iglesia Casa Grande del Convento de la Merced (hoy Museo de Bellas Artes) desde finales del siglo anterior, y cuya cotitular mariana poseía la advocación del Nombre de María, pues la misma era según se cree, la Dolorosa de la Hermandad de Santa María de las Nieves (Santa María la Blanca), corporación que se había trasladado anteriormente a este templo de la orden mercedaria.

  Con toda probabilidad, el traslado de la Cofradía del “DULCE NOMBRE DE MARÍA Y MAYOR DOLOR DE CRISTO”, ya unida por estas fechas a la Hermandad de la “BOFETADA QUE DIERON A CRISTO EN CASA DE ANÁS”, se debió primero a la posición céntrica del mismo, dentro del cinturón urbano de la ciudad; segundo porque dentro del recinto mercedario residían cofradías penitenciales de tanto influjo y solera como la Hermandad y Cofradía de los Martirios de Nuestro Señor Jesucristo, conocida vulgarmente por la de la “Penitencia” (Pasión) y la de la Sagrada Expiración de Nuestro Señor Jesucristo y María Santísima de la Merced (Museo); y tercero por la dificultad de transitar los pasos de la cofradía por las calles de la judería hispalense. 

Durante su estancia canónica en Santa María de la Merced, pagaba esta Cofradía a la comunidad mercedaria por su residencia, 100 reales de vellón, los años que no salía en Semana Santa, y cuando lo hacía la tarde del Jueves Santo, abonaba la cantidad de 300.

A consecuencia de la peste ya aludida de 1649, la Cofradía llego casi a la extinción. Las imágenes de los titulares fueron abandonadas  totalmente y aparecían en el atrio del coro mercedario, instaladas en un pequeño habitáculo cerrado y estrecho.

  Por esto, en 1666, la Hermandad solicitó al Ayuntamiento de Sevilla que debido al gran estado de  postración en que se encontraba la Cofradía en el Monasterio de Santa María de la Merced, le fuera concedido permiso para establecerse provisionalmente en la capillita del Hospicio de las Niñas Huérfanas de la calle del Naranjo por estar la misma completamente desocupada mientras encuentra un templo donde ubicarse permanentemente.

 El 12 de Febrero de 1666, el Ayuntamiento hispalense, tras una polémica y tortuosa sesión capitular, concedió la autorización par ocupar la capilla de la Casa-Asilo de las Niñas Huérfanas a esta Cofradía de “LA BOFETADA QUE DIERON A CRISTO EN CASA DE ANÁS, MAYOR DOLOR DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO Y NOMBRE DE MARÍA SANTÍSIMA”, y el traslado de sus imágenes desde Santa María de la Merced al pequeño templo de la calle del Naranjo, y es el preciso momento en que se funden las tres corporaciones en una sola, y forman la actual rompiendo con ello ciertas tesis de algunos historiadores que hacen nacer la antigüedad de esta Institución como penitencial, a partir de este momento de 1666, cuando ya hemos visto que tanto la Hermandad del “DULCE NOMBRE DE MARÍA Y MAYOR DOLOR DE CRISTO” como la de “LA BOFETADA QUE DIERON A CRISTO EN CASA DE ANÁS” poseían ya este carácter, una en la collación de Santa María la Blanca y la otra en la de la Magdalena, primero ambas por separado y más tarde unidas.

Desde este año de 1666, de nuevo vuelve a procesionar esta Hermandad en Semana Santa el Jueves Santo por la tarde.

 Durante esta centuria, la Hermandad del santísimo Cristo del Mayor Dolor y Dulce Nombre de María reside algunos años, por ruinas en la capilla del Seminario de Niñas Huérfanas de la calle del Naranjo, en la Iglesia Filial de Santiago el Viejo, regresando a su sede canónica ya restaurada en el año de 1734.

Cuatro años más tarde en 1739, esta Cofradía compra a la Hermandad de los Sagrados Clavos, Nuestra Señora de la Cabeza y Señor San Juan Evangelista (Las Siete Palabras), de la Iglesia Casa Grande de los Carmelitas de Sevilla, en calle de los Baños, el antiguo paso alegórico del Apocalipsis que ésta poseía en propiedad y que el año de 1680 había diseñado el utrerano Francisco Ruiz Gijón; aunque luego no lo realizaría totalmente, pues dichas andas procesionales las continuarían en su arquitectura el antequerano Bernardo Simón de Pineda en 1688, y las finalizaría, en 1701, el ensamblador Diego de la Rosa. De este paso diseñado en 1680 por Francisco Antonio Ruiz Gijón, provienen los cuatro soberbios ángeles virtudes mancebos que posee esta Hermandad. Esta Cofradía hizo su última estación de penitencia de su primera época con tres pasos en el Jueves Santo de la Semana Mayor de 1745, creyéndose, aunque no hay testimonio cierto de ello, que en el primero se representaba la escena de la bofetada que Cristo recibió en casa ante el sumo Pontífice Anás; en el segundo figuraba el Santo Cristo del Mayor Dolor y en el tercero la Virgen del Dulce Nombre acompañada de san Juan Evangelista bajo palio.

Posteriormente, el 9 de Abril de 1795, al encontrarse la Casa-Asilo de las Niñas Huérfanas de la calle del Naranjo en total postración económica y social, por solicitud del párroco de Santa María la Blanca, Bartolomé Cabello y Barroso, es trasladado el Hospital al Beaterio de la Santísima Trinidad en la collación de Santa Lucía.

 El abandono de la Casa – Asilo por parte de las niñas huérfanas, y la inminente entrada del invasor francés en la Ciudad, hicieron que la Cofradía decayera totalmente, perdiendo su pujanza y desapareciendo sus enseres, archivos y útiles de culto.

Al pasar las niñas huérfanas al Beaterio de la Santísima Trinidad, con la Cofradía de la Bofetada o Del Mayor Dolor y Dulce Nombre de María completamente, la capillita de la calle del Naranjo, quedó cerrada, sin culto, con las imágenes de la Hermandad desatendidas y encerradas dentro de ella. Éstas fueron las causas por las que, en 1809, los Titulares pasaron a venerarse en la Capilla del Beaterio de la Santísima Trinidad, siendo colocada la talla del Redentor Cautivo de la Bofetada, en un altar del lado del evangelio e inmediato a la puerta de acceso a la misma; en cuanto al Santo Crucificado del Mayor Dolor, la Virgen del Dulce Nombre y San Juan Evangelista, fueron instalados juntos en otro retablo, de la parte de la epístola.

Un grupo de cofrades sevillanos, conociendo la existencia de los Titulares de esta antigua Hermandad en el Beaterio de la Santísima Trinidad, decide reorganizar la corporación en el año 1919, con el beneplácito del Cardenal Arzobispo D. Enrique Almaraz y Santos, bajo el Título de “Fervorosa Hermandad de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús ante Anás, Santísimo Cristo del Mayor Dolor y María Santísima del Dulce Nombre”. La Hermandad pasó a tener su Sede Canónica en la Parroquia de San Román.

 Sus primeras Reglas, en esta nueva época, fueron aprobadas el 8 de Noviembre de 1919, por un plazo de tres años y “ad experimentum” por la Autoridad Eclesiástica. Las mismas estaban basadas, en las que regían por aquellos años en la sevillana Hermandad del Gran Poder.

Esta Institución cofrade, fue admitida como Hermandad de Penitencia de derecho, tres días más tarde de aprobarse sus Reglas, el 11 de Noviembre de 1919. Éstas fueron ratificadas y autorizadas definitivamente por el Provisor General y Vicario Arzobispal Dr. D. Miguel Castillo y Rosales, y por el Notario de la Vicaria General del Arzobispado, Dr. D. Luis Montoto Raustrastach.

El 14 de Diciembre de 1919, a las once de la mañana y tras canto de tercia ante Jesús Sacramentado, se celebró en la Parroquia de San Román, la Solemne Función Institucional de la Hermandad. Predicó el oficio, el Canónigo Lectoral D. Juan Francisco Muñoz y Pabón, oficiando el mismo, el Provisor General y Vicario Arzobispal, Dr. D. Miguel Castillo y Rosales.

          Esta primera Junta, con carácter de reorganizadora, cesó el día 9 de mayo de 1920, nombrándose la segunda de acuerdo con las Reglas, y que fue presidida por D. Antonio Guerra Ballesteros.

  El 30 de Marzo del año 1920, Martes Santo, hace por primera vez Estación de Penitencia, con las antiguas imágenes, a la S. I. C. M. de Sevilla con dos pasos, en el primero iba el Señor de la Bofetada y en el segundo, la Virgen del Dulce Nombre. Sus nazarenos vestían en el paso del Señor, túnicas de cola moradas de ruán – alquiladas a la Hermandad de la Cena -, y en el paso de la Virgen, túnicas de cola de ruán negro; en los dos casos con cinturón de esparto ancho.

 El paso del Señor fue cedido por la Hermandad de las Siete Palabras, y los respiraderos, la candelería y los varales que exornaban el paso de la Virgen, eran pertenecientes a la Hermandad de Nuestro Padre Jesús de la Salud – Los Gitanos -.

El Martes Santo, 22 de Marzo, de 1921 los nazarenos de la Hermandad sacan por primera vez, túnicas blancas de cola. En este año, saca cedidas por su autor y propietario, Miguel Ángel Rodríguez Magaña, la imagen de Nuestro Padre Jesús de la Humildad ante Anás – hoy en la Parroquia de Santa María de las Flores y San Eugenio de Sevilla, en la barriada de Pío XII -, y el primer misterio de “la Bofetá”.

En este Martes Santo, se estrena el techo de palio y las bambalinas del palio, bordados en hilos de oro sobre terciopelo azul y malla del mismo metal, elaborado en el taller de Juan Manuel Rodríguez Ojeda.

El 27 de Marzo de 1923, Martes Santo, procesionar por primera vez la imagen actual de Nuestro Padre Jesús ante Anás y el misterio de “la Bofetá”. Las imágenes, tanto del Señor como las que componen el misterio, son obra el imaginero Antonio Castillo Lastrucci; estas imágenes fueron las primeras de su autor para la Semana Santa Sevillana, e impactaron profundamente por su innovadora y acertada composición, y belleza plástica, pasando a ser un referente para posteriores composiciones.