Huelva - Rocio de Huelva

Imagen Hermandad

 Nuestra Señora del Rocío de Huelva

Para llegar al origen histórico de la Hermandad de Huelva, hay que remontarse al año 1845 y situarse en el contexto de cómo sería la Huelva de mediados del siglo XIX. Una Huelva marinera, familiar, entrañable, íntima, con una tradición señera de marianismo y espiritualidad. Podemos imaginar a la Huelva de entonces chiquita como su Patrona la Virgen de la Cinta, con un olor a sal y marisma, con un aire puro y limpio y un cielo azul caído hasta unirse en un abrazo con el color terrizo de los cabezos que la circundaban. Una Huelva distinta, semilla de la actual ciudad, donde todos los choqueros formaban una gran familia, unida y trabajadora que sería el fermento del actual pueblo onubense. 

Y bajo esta perspectiva de ciudad-familia, “capitalita” de la provincia, humilde y sencilla, quiso María Santísima del Rocío que naciera su Hermandad. Para ello un grupo de rocieros fervorosos, alentados por don Francisco Carrasco conocido por “El Polaco”, deciden la fundación de la Hermandad estableciéndose en el número diez de la tradicional y choquerísima calle de Enmedio. Hay que tener imaginación para comprender a estos hombres de entonces empeñados, a pesar de su posible desconcierto, en la creación de una Hermandad, filial de la de Almonte, donde la ermita de su Patrona distaba sesenta y cinco kilómetros y los caminos que la separaban eran verdaderamente intransitables dado los medios de locomoción a su alcance. Verdadera aventura que sólo podrían acometer hombres de un temple especial y de una singular vocación mariana: su inmenso amor a la Blanca Paloma. 

Huelva, “a trancas y barrancas” tendría a su Hermandad. Era un derecho que nadie podía poner en duda y por tanto indiscutible. Y así con este trasiego de problemas a solucionar va surgiendo con auge el mejor espíritu rociero que posteriormente heredaría. La Hermandad iba tomando forma y creciendo paulatinamente. La visita anual al Santuario se realizaba años tras año y era la Virgen del Rocío la que se encargaba de impregnar a estos hombres de entonces esa ilusión y esperanza que desbordaba con creces los impedimentos y vicisitudes del momento. Serían, sin duda, años de una especial vivencia de fe y de un sabor indescriptible. 

Y así transcurre la incipiente vida de la Hermandad de Huelva, hasta que por fin en el año 1880 y según consta en el “Libro de Actas de Ayuntamiento y Junta Municipal de la Villa de Almonte, Provincia de Huelva” y en el acta correspondiente al día 31 de mayo del año 1880, siendo Alcalde de Almonte don Marcos Valladolid y Secretario del Ayuntamiento, don Antonio García Cabrera, se celebró sesión extraordinaria, cuyo texto dice así: 

“Se dio cuenta y lectura de una instancia a nombre de don Juan de la Corte y Mora vecino de Huelva, en solicitud de que se admita oficialmente la Cofradía de Nuestra Señora la Virgen del Rocío, que han formado varios vecinos de la expresada Capital, y se le señale el sitio que ha de ocupar en el Real de la Aldea de este término, donde existe el Santuario de la referida Imagen, los días en que se celebra la función anual: 

Y los señores del Ayuntamiento, considerando: que los vecinos de la Capital de Huelva vienen hace muchos años dando evidentes pruebas de su mucha devoción a la milagrosa Imagen de Nuestra Señora la Virgen del Rocío, y tributándole el más ferviente culto, acudiendo en Peregrinación a su Santuario a pesar de la distancia, y sin reparar en las dificultades y molestias del camino, 

Los señores del Ayuntamiento por unanimidad, ACORDARON: Que desde esta fecha quede admitida la Cofradía de Huelva como tal Hermandad de Nuestra Señora del Rocío, con la prelación, derechos y preeminencias que le corresponden, debiendo figurar en todos los actos religiosos a continuación de los demás pueblos que con fecha anterior tienen constituidas hermandades; y para la colocación de la Hermandad durante los días de la función anual, se designa el sitio próximo a la casa que en el Real posee doña Dolores Toro Bejarano de esta vecindad, remiténdose copia autorizada de este acuerdo al recurrente don Juan de la Corte y Mora, y al Mayordomo de la Hermandad de esta Villa, para los efectos correspondientes. Almonte, a 31 de mayo de 1880. Firmado: Marcos Valladolid, Alcalde; Antonio García Cabrera, Secretario”. 

A partir de este feliz momento, la Hermandad de Huelva pasaba a ser filial de la Matriz de Almonte, con su correspondiente orden de antigüedad. Bien que pudieron disfrutar los rocieros de aquella época de la meta conseguida. Sus esfuerzos y desvelos para con la Reina de las Marismas, eran reconocidos oficialmente y con todos sus merecidos derechos a partir de aquel instante se convertían con todos los honores en la Hermandad de Nuestra Señora del Rocío de Huelva. 

La Hermandad tomaba nombre y vida propia que iría engrandeciéndose con el transcurso del tiempo. 

En el año 1900 se produce una reorganización de la Hermandad redactándose unos Estatutos que son los más antiguos que se conocen, firmados por el Hermano Mayor don Antonio Gilabert, estando por entonces establecida en la Parroquia de la Concepción. 

Con posterioridad se realizó una nueva reorganización y renovación de Estatutos siendo Hermano Mayor y miembros de la Junta, don Juan Cádiz, don Manuel Siurot y don Miguel Báez, encontrándose establecida la Hermandad en la iglesia de San Francisco. 

En el año 1919, estando establecida canónicamente en la Parroquia Mayor de San Pedro y siendo Hermano Mayor don Miguel Quintero Domínguez, estrena la Hermandad carroza y Simpecado. Este mismo año se hacen nuevos estatutos nombrándose en Junta General a don José Morano Montiel como Hermano Mayor. 

El día 24 de febrero de 1928 y según Oficio de la Mayordomía Mayor de S. M., recibe del Rey Don Alfonso XIII el título de Real Hermandad al haber aceptado el Augusto Soberano el título de Hermano Mayor Honorario de la Hermandad, siendo Hermano Mayor Efectivo don Luis Calderón y Tejero. 

El año 1935 estrena la Hermandad nueva carroza de plata que fue destruida al siguiente año en la Guerra Civil Española y una vez acabada ésta se reanudan las actividades rocieras acudiendo la Hermandad el año 1939 y haciendo Hermano Mayor al Tercio de Requetés de la Virgen del Rocío, realizándose por estas fechas una suscripción encabezada por don José de la Fuente para la adquisición de un nuevo Simpecado. 

La actual Carroza de plata, verdadera joya de orfebrería se estrenó en el año 1946, siendo Hermano Mayor don Rafael Mathé. 

En el año 1961 se traslada la Hermandad a la Parroquia del Rocío, por orden de don Pedro Cantero Cuadrado, primer Obispo de Huelva. 

En el año 1968, siendo Hermano Mayor don Gaspar Borrero Blanco acuerda la Hermandad redactar nuevos estatutos que respondan al momento de la Iglesia Posconciliar y realidades de la Hermandad, siendo aprobados por el Obispo de la Diócesis don José María García Lahiguera al año siguiente, año en el que ocupaba el cargo de Presidente don Arturo López-Damas López y Hermano Mayor don Miguel Báez Espuny. 

La casa de la Hermandad en Huelva, está ubicada en la calle Gravina nº 16, local de su propiedad, en cuyo interior se guarda expuesta al público la Carroza y Simpecado de la Virgen. De construcción amplia y moderna, tiene una capacidad suficiente para las necesidades de la Hermandad, si bien los rocieros más antiguos manifiestan que la gracia y solera que esta misma casa tenía antes de su reconstrucción no se puede comparar con la de ahora. 

La Hermandad de Huelva posee dos casas en El Rocío, comunicadas a través de un callejón de servicio. La primera de ellas sitada en el Real, fue construida en terrenos cedidos por el Ayuntamiento de Almonte, en el sitio próximo a la casa que poseía doña Dolores Toro Bejarano, según consta en el Acta del Ayuntamiento correspondiente al 31 de mayo de 1880 de la constitución y admisión oficial de la Hermandad de Huelva como filial de la matriz. 

La concesión del solar de la segunda casa de las mencionadas, está reflejada en el acta de la sesión que el Ayuntamiento de Almonte celebró el día 12 de enero de 1935 y en la cual se tomó el siguiente acuerdo: “En virtud de lo solicitado, fue acuerdo conceder a la Hermandad de Nuestra Señora del Rocío de Huelva, un solar en El Rocío, de 50 metros de frente por 20 de fondo, a continuación de las cuadras de Pedro Jiménez, y bajo las condiciones que determine la Comisión”. 

Hemos de resaltar el magnífico emplazamiento que tienen estas propiedades y el esfuerzo que la Hermandad está realizando para realzar y aprovechar al máximo la reforma de la casa, que está prevista acometer en tres fases, la primera de las cuales ya ha sido efectuada e inaugurada con motivo de la Peregrinación al Rocío, el año que se cumplía el primer centenario. 

La primera Peregrinación que realizó la Hermandad de Huelva, independientemente de la Romería, fue en el año 1930, coincidiendo con la estancia de la Virgen en Almonte, recogiéndolo así el libro de actas del Ayuntamiento de la Villa de Almonte: del día 13 de marzo de 1930. 

“Se acordó contratar la Banda de Música de Bonares para que el domingo próximo asista en esta localidad a la función religiosa que celebrará la Hermandad de Huelva, presidida por el Excmo. Sr. Gobernador Civil de la Provincia”. Como puede verse, el Gobernador iba en la Peregrinación, motivo por el que se le recibió con todos los honores. 

El Simpecado de la Hermandad de Huelva, es de una tradición y belleza inigualables. Bordado en oro, sobre paño verde con bordones y dibujos exquisitamente realizados enmarcan la Imagen de la Virgen del Rocío, vestida de Reina... Pero en este apartado nos referiremos más a su significado que a describir su construcción. El Simpecado es para la Hermandad el auténtico símbolo de nuestra unidad. Los que lo acompañan en el camino hacia el Rocío sienten la gran ilusión, esperanza y alegría de ser sus portadores, y representa el rocierismo de Huelva lleno de pujanza y de amor. Es el emblema común de los onubenses, amado con todo fervor y respetado con todas las fuerzas. Es el orgullo de la fe onubense y a su alrededor se celebran todos los actos durante el año. 

La Hermandad de Huelva fue la primera filial que tuvo medalla propia, lo que no deja de ser un orgullo más el propio onubense. 

En Huelva existen tres imágenes de Nuestra Señora del Rocío, las cuales enunciamos a continuación: 

Una establecida en la Parroquia de la Concepción, la más antigua, tiene una altura de 0,50 metros y fue construida por don Sebastián Santos Rojas en el año 1936. Es opinión general de los rocieros que es la que más se parece a nuestra Reina de Almonte. 

Otra, establecida en la Parroquia de San Pedro tiene 1,02 metros de altura y fue su creador don Joaquín Gómez del Castillo en el año 1940. 

Esta sustituye a la que desde 1921 ocupaba la Capilla bautismal. La tercera fue obra del escultor don Antonio León Ortega en 1958 y posteriormente restaurada por don Luis Dueñas y adaptada para presidir la Parroquia donde actualmente se encuentra establecida la Hermandad. 

No queremos dejar de subrayar la solemne celebración del Centenario acaecido en 1980, el cual revistió un volumen de actividades a través de todo el año, que fue ejemplo de rocierismo y dedicación por parte de toda la Hermandad. 

Hemos de destacar como actos principales los siguientes: 

9-4-80: Misa conjunta con la Hermandad de Emigrantes y cena de hermandad. 

13-4-80: Peregrinación al Rocío; bendición e inauguración de las obras de la primera fase de reconstrucción y acondicionamiento de la casa Hermandad en la Aldea. 

15, 16, 17, 18 y 19-4-80: Ciclo de conferencias sobre cultura y divulgación rociera, con arreglo al siguiente detalle: 

Primer día: “Valores Religiosos de la Devoción Mariana Rociera”, por don Juan Infante Galán, Cronista Oficial de la Hermandad Matriz de Almonte. 

Segundo día: “La espiritualidad Rociera”, por don Juan Mairena Valdayo, Canónigo Doctoral de la Santa Iglesia Catedral. 

Tercer día: “Valores humanos, costumbristas y poéticos del Rocío”, por don Francisco Garfias, Licenciado en Filosofía, poeta de Moguer. 

Cuarto día: “El Rocío en Hermanoamérica”, por Tico Medina, periodista. 

27-4-80: Traslado procesional del Simpecado de la Hermandad desde la Parroquia del Rocío a la Santa Iglesia Catedral. 

1, 2 y 3-5-80: Solemne Triduo en la Catedral , oficiado por los siguientes oradores: 

Primer día: Don José Arturo Domínguez Asensio, Canónigo Magistral. 

Segundo día: Don Juan Mairena Valdayo, Canónigo Doctoral. 

Tercer día: Excmo. y Rvdmo. Sr. Rafael Bellido Caro, Obispo de Jerez. 

4-5-80: Función Principal de Instituto, Concelebración y predicación por el Excmo. y Rvdmo. Sr. Don Rafael González Moralejo, Obispo de Huelva. 

La parte musical estuvo a cargo de la Peña Flamenca de Huelva, bajo la dirección del Doctor Don José Mª Roldán, Canónigo, Maestro de Capilla de la Santa Iglesia Catedral. 

7-5-80: Caldereta Rociera ofrecida por el Hermano Mayor de los carreros y ocupantes de los carros que acompañan a la Hermandad en la Romería. 

10-5-80: En el salón de actos de la Caja Provincial de Ahorros: Pregón del Rocío por don José Ignacio Artillo González, abogado de Sevilla. A continuación, la típica caldereta rociera. 

15-5-80: En los salones de la Parroquia del Rocío, Asamblea General de hermanos y nombramiento de Hermano Mayor para el año 1981. 

14-6-80: Misa de acción de gracias por el feliz regreso de la romería y tradicional gazpacho rociero en honor del Hermano Mayor saliente. 

Estos fueron los actos más sobresalientes celebrados en el Centenario, independientemente de los acostumbrados durante el ejercicio normal de la Hermandad. 

Hemos de destacar, por la trascendente importancia que tuvieron, las intervenciones de los oradores en el Ciclo de Conferencias que organizó la Hermandad, tanto por los temas abordados como por las dotes de los conferenciantes, que lograron motivar las mayores vivencias rocieras, actos que perdurarán por mucho tiempo en el recuedo de los rocieros. El Sr. Infante Galán aportó en su conferencia una exhaustiva e interesantísima documentación rociera sobre el contenido religioso del Rocío. En su exposición, repleta de citas, deleitó a los numerosos asistentes por los datos referidos y el contenido de su charla. El Padre Mairena dio una verdadera lección doctrinal sobre la espiritualidad del Rocío: su mística y su ascética, desde la fe del pueblo a la plenitud evangélica. La Virgen Oyente, Orante, Madre y Oferente es la razón del Rocío, porque El Rocío es el cumplimiento de una profecía y la realización permanente de un hecho: “Me llamarán Bienventurada todas las generaciones” es la profecía. El hecho, aquella tarde del primer Viernes Santo de la historia: “Hijo, ahí tienes a tu Madre....Madre, ahí tienes a tu Hijo”. 

Por último, el Sr. Garfias, Premio Nacional de Literatura, hizo vibrar emocionadamente a la numerosísima concurrencia de Hermanos, con una charla lírica, llena de encanto y poesía sobre los valores humanos, costumbristas y poéticos del Rocío. De su entrañable conferencia entresacamos los últimos versos del romance en el que puso de manifiesto su categoría poética.

TEXTO de: Ayuntamiento de Villamanrique de la Condesa, Plaza de España 1, CP 41850