Aracena - Divina Pastora de las Almas

Imagen Hermandad

La Divina Pastora de las Almas, que vino a sustituir a una imagen anterior atribuida a Benito de Hita y Castillo desaparecida en los tristes sucesos de 1936, es obra del escultor Sebastian Santos Rojas, nacido en la vecina localidad de Higuera de la Sierra. La nueva imagen, labrada en madera y telas encoladas y policromadas, fue realizada en el año 1965, gracias a la donación de una familia de Aracena, como así hizo constar el propio autor en una inscripción realizada en la peana sobre la descansa el Sagrado Icono, que dice textualmente: “Esta imagen fue encargada y costeada por Dn. Juan Labrador Calonge con destino a la Higlesia de Ntra. Señora del Carmen de Aracena, En el año del Señor, de 1965, hice S. Santos Rojas”.

El imaginero higuereño, que realizó diversas imágenes de la misma advocación, siguió las pautas que marcó Fray Isidoro de Sevilla para las postura y los ropajes de tan preciosa Advocación: “En el centro y bajo la sombra de un árbol, la Virgen Santísima sedente en una peña, irradiando de su rostro divino amor y ternura. La túnica roja, pero cubierto el busto hasta las rodillas, de blanco pellico, ceñido a la cintura. Un manto azul, terciado al hombro izquierdo, envolverá el contorno de su cuerpo, y hacia el derecho, en las espaldas, llevará el sombrero pastoril, y junto a la diestra aparecerá el báculo de su poderio. En la mano izquierda sostendrá unas rosas y posará la mano derecha sobre un cordero que se acoge hacia su regazo. Algunas ovejas rodearan la Virgen, formando su rebaño, y todas en sus boquitas llevarán sendas rosas, simbólicas del Ave Maria con que la veneran”. Estas directrices, seguidas a la perfección por Santos, unidas al modelo que tomó para la realización de las facciones de la cara, que no es otro que el simulacro que se venera en el sevillano convento de los Padres Capuchinos de Sevilla, cuna de la Devoción Pastoreña, dieron como resultado la dulce y bella imagen de la Divina Pastora de las Almas que hoy veneramos.

En 1999, es sometida a un proceso de restauración de la mano de Jesús Santos Calero, hijo de Sebastian Santos. La intervención consistió fundamentalmente en el arreglo de la policromía y la colocación de nuevas pestañas.